¡Compartir es vivir!

Durante años me preocupó el hecho de no estar especializada. Al menos, tal y como yo entendía la especialización: ser guionista de comedias, analista de guiones, copy, experta en SEO… cosas así.

Las circunstancias personales y ser una “culo inquieto” me han llevado a trabajar como guionista de programas, de ficción, como lectora de guiones, y también en formación, publicidad, comunicación, social media, amén de trabajos esporádicos en hostelería y en la empresa familiar de diseño de moda. Casi nada.

Decía que durante años esto me había preocupado, porque a la hora de encontrar mi hueco en el mercado no sabía muy bien cómo definirme. Me siento guionista, eso lo he tenido siempre claro, pero lo cierto es que no tenía una trayectoria en el guion tan potente como otros profesionales de mi generación, ni tan extensa como me hubiera gustado. Y los años dedicados al trabajo para marcas (sea en publicidad, social media, branding, etc.) me habían permitido aprender y disfrutar muchísimo también de este área.

Recientemente me he dado cuenta de que esta “falta de especialización” me convierten en algo así como una navaja suiza. Esa que lo mismo te permite abrir un blister a la salida de una tienda, que te abre una botella si vas de picnic. Quizá no es lo que utilizarías para preparar sushi, pero sí lo que te gustaría llevar en el bolsillo cuando necesitas una herramienta multiusos. Si te fijas, es el mismo concepto que un smartphone: no es un ordenador, ni una cámara fotográfica, ni una linterna, ni un gps de precisión, pero te hace el papel de todo eso y más.

Mi especialización consiste en eso: en tener una visión global de la creación de contenido, en saber manejar la historias y adaptarlas a los distintas necesidades y formatos. He encontrado mi arma secreta: el storytelling. Algo que llevaba toda la vida haciendo, pero a lo que ahora le he podido poner nombre. Soy la navaja suiza de las historias.

Esto, que puede parecer una tontería y hasta una obviedad, me ha supuesto encontrar mi lugar en el mercado. Y lo que es más importante: he conseguido convertir mi debilidad en mi fortaleza.

¿Y por qué cuento todo esto? ¿Para hacer terapia? Pues un poco sí, la verdad, para qué te voy a engañar. Pero sobre todo porque creo que es un ejemplo de cómo, si le das un par de vueltas, puedes convertir ese problemilla que consideras unas debilidad, en tu principal ventaja competitiva.

Ya lo hicieron los genios de DDB con su famosa campaña para el Volkswagen Beetle “Think small“, cuando en los años 50 en EEUU los coches competían en tamaño y potencia de motor. ¿Cómo competir en un mercado en el que gana el más grande, el más fuerte? Encontrando las ventajas que te convierten en algo único y especial. Y en ese caso, era precisamente ser más pequeño y manejable.

Como todas las grandes campañas, este concepto tiene una gran historia detrás. Aunque no sea de forma explícita todos tenemos en nuestro inconsciente la historia de David contra Goliat, y el escarabajo de Volkswagen se presentaba como el David del mercado automovilístico americano.

Obviamente, para conseguir esto tienes que reconocer y admitir honestamente cuáles son tus debilidades, y no ser autocomplaciente, es fundamental esforzarse cada día en seguir aprendiendo y que tus supuestas debilidades sean cada vez menos “débiles”. Algo así sucedió con Avis, la empresa de alquiler de coches, que ocupaba la segunda posición en el mercado (tras Hertz). Basó su estrategia publicitaria en lanzar precisamente ese mensaje: “deberías contratarnos, porque no somos los líderes del mercado, somos los segundos, y eso hace que nos esforcemos más y te ofrezcamos un mejor servicio”, consiguiendo aumentar sus ventas hasta hacer temblar al gigante Hertz.

En este caso, nos encontramos con una trama de superación, la misma que se ha utilizado en películas como Rocky o Billy Elliot.

Esto que han hecho tanto grandes marcas como Avis o Volskawagen, como particulares y pequeños empresarios individuales como yo, lo puedes hacer tú también, ya sea para tu marca personal o para la de tu negocio.

¿Cuál es la debilidad de tu marca? ¿Cómo podrías darle la vuelta? ¿Cómo puedes utilizarla para diferenciarte de la competencia? ¿Te hace ser más flexible, más rápido, más especializado, más honesto? ¿Cómo puedes transmitir eso? ¿Puedes explicar por qué tu principal debilidad te hace más fuerte por medio de una historia?

¡Déjame tu comentario! Me encantará saber qué opinas sobre el tema.

 

 

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