¡Compartir es vivir!

Me suelen decir que soy muy práctica, pero yo creo que eso es porque me ha tocado serlo. Siempre he andado metida en mil tinglados y simplemente he sabido rentabilizar eso que en el colegio me decían como un agravio: «eres de la ley del mínimo esfuerzo». Nunca entendí muy bien que fuera algo malo, si con mínimo esfuerzo consigo máximo rendimiento, eso es ser práctico, ¿no? El tiempo me ha dado la razón y a eso ahora le llaman optimizar recursos.

Bien, decía que aunque suelo ser muy práctica, siempre he pensado que bajo otras circunstancias (económicas y vitales), me podría hacer dedicado profesionalmente a estudiar. Me encanta ir a clases y a diferentes cursos. Estudiar sin un objetivo, y no poner en práctica o aportar algo sobre lo estudiado es una de las cosas menos prácticas que conozco, es casi antieconómico, pero me encanta. Aprender por el placer de aprender.

Ahora que vivimos un auténtico boom de la formación (algo hay que hacer con los millones de parados, que el aburrimiento es muy malo), en el que los talleres y cursos prácticos triunfan solo si te sirven para algo, el hecho de poder estudiar solo por placer es un auténtico lujo.

Gracias a los MOOC, cursos masivos online que se imparten desde universidades de prestigio, es un lujo al alcance de todos. Son cursos gratuitos, de pocas horas semanales (generalmente un par de ellas) en los que puedes organizar los horarios como quieras. Yo estoy enganchadísima.

El placer del aprendizaje es similar al de la lectura, no sabes qué lo que te pierdes hasta que empiezas a disfrutarlo. Y como sucede en la lectura, la obligación es enemiga del disfrute. No es hasta que te desligas de la titulitis cuando puedes empezar a estudiar por placer, por curiosidad, por el disfrute de que te cuenten un montón de cosas interesantes, o que te enseñen a entender mejor el mundo.

Así que después de haber hecho unos cuantos cursos que he considerado «útiles» los últimos años, me he apuntado a un curso de 6 semanas de Miriada X sobre «Medicina, literatura y cine». Dice la descripción que el objetivo es «presentar cómo las situaciones complejas que presenta la práctica médica son interpretadas por la literatura y el cine». Mola tanto que el objetivo del curso sea «presentar» y no algo absolutamente medible y cuantificable, que estoy dispuesta a restar tiempo de lo que haga falta para hacerlo, solo por placer. ¿Me va a servir para algo en el sentido práctico de la palabra? Probablemente no, a no ser que haga una serie de médicos, o algo así, algo que veo poco probable a día de hoy. Pero ¿y lo bien que me lo voy a pasar?

Desde hace un par de años soy fan absluta de Miriada X, un lugar donde acceder a un montón de cursos MOOC con títulos tan variados como Criptología MatemáticaEl niño que ronca, o Introducción al Modelo de Franquicias. El de criptología me tienta tanto, que si saco tiempo quizá me apunte también. Estos cursos son un medio camino entre una asignatura de la uni y la serie documental del universo (con la que te quedas sopa como bien comentó Ana Sanz Magallón en su post Drama y sopor en los documentales con el que estoy muy de acuerdo). He hecho varios cursos, algunos auténticas perlas, otros no tanto, pero siempre merecen la pena.

Además, si lo piensas bien, las cosas que haces por placer y diversión son las que te convierten en quien eres. Y construir tu propia identidad es una de las cosas más prácticas que hay, ¿o no?

 

¡Compartir es vivir!